Comunidad de Opositores
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¿Se puede funcionar sin funcionarios?

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En un momento donde todo parece tambalearse, especialmente todo lo  que está en el ámbito de lo público, de lo colectivo, todo aquello que  concierne al Estado del bienestar, es oportuno  reivindicar el trabajo de las personas que están ocupadas en el sector  público en cualquiera de las administraciones. Es decir, reivindicar el  trabajo de médicos, maestros, bomberos, enfermeras, trabajadores  sociales, policías, etc. que, día a día, hacen que este país sea un país  normal. Normal porque sus escuelas abren por las mañanas y los niños  encuentran a sus maestros en clase, porque si te atropellan viene una  ambulancia y una patrulla de Policía o porque hay alguien que te vigila  la presión arterial en el ambulatorio. Quehaceres cotidianos que hacen  que este país funcione, con sus más y sus menos, pero que funcione. Y  eso nos ha costado mucho esfuerzo colectivo, concentrado en los últimos  30 años.
Las personas que ahora tienen alrededor de 50 años, aquellas que  estudiaron a principios de los años ochenta y buscaron sus primeros  trabajos a mediados de esa década, lo saben muy bien. En esos momentos,  en este país estaba todo por hacer, los trabajadores públicos casi no  existían, pues no había escuelas ni sanidad pública. Tampoco existían  universidades de prestigio, centros de investigación a nivel  internacional o cuerpos de bomberos de élite, por poner algunos  ejemplos. No. Todo esto se ha ido organizando en las últimas tres  décadas, es decir, en muy poco tiempo. Y me refería a la generación  nacida en los años sesenta porque son las primeras personas en este país  que han podido hacer su carrera profesional en las distintas  administraciones, pues apostaron por un lugar de trabajo que además de  estabilidad ofreciera la posibilidad de construir algo nuevo.
Que la Administración, como toda organización humana, puede mejorar  en su gestión y servicio es evidente. Que los cuerpos funcionariales  tendrían que repensarse, ¿por qué no? Pero lo que parece del todo  absurdo es destruir lo que todo país normal necesita, unas personas que  trabajen para la colectividad. En interés de todos.
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